
Luego de tres días de ausencia regreso a esta vitrina bloguera. A quienes no estaban enterados les cuento que desde el viernes emprendí un viaje hasta el estado Anzoátegui en compañía de nuestro fotógrafo Rafael Soto y de nuestro editor Edwin Henning, con la idea de conocer algunos de los atractivos turísticos que resguarda esta maravillosa región.
Invitados por Coranztur, partimos a eso de las 8 de la mañana. Ya a las 12 del mediodía hacíamos escala en el Tizón de Jose, restaurant de gastronomía llanera en el que fuimos amablemente atendidos por dos representantes del gobierno de esta franja. Sin pérdida de tiempo visitamos el Cristo de Jose y la Iglesia de Puerto Píritu, sin duda una reliquia histórica que se ha mantenido espléndida con el paso del tiempo. Fue este uno de los escenarios que inspiró al lente de Soto, quién se esmeró en obtener excelentes imágenes.
Con la llegada de la tarde, y ya cansados por el trajín del viaje, nos trasladamos hasta la Sabana de Uchire, pequeño poblado, con clima de montaña, que nos recibió con los brazos abiertos. El museo de la imprenta, la plaza y la iglesia fueron algunos de los atractivos que cautivaron nuestra atención en este terruño. Este primer día concluyó en las inmediaciones de la posada Turística Gran Sabana de Uchire, refugio que parece sacado del cuento de Blancanieves y los siete enanitos. Su diseño y su colorido, rejuvenecen a cualquier visitante, hazaña que lo convierte en una obra digna de conocer.
El día sábado, bien tempranito, fuimos recibidos en el restaurante de este aposento con un gran desayuno y hasta una serenata ofrendada por el señor Carlos Osal, propietario de esta médula de alojamiento. Ya con el estómago contento nos trasladamos hasta la población de La Cerca para recorrer la Laguna de Unare y consentir la mirada con las 180 especies de aves que merodean por estos circuitos. Al llegar el mediodía degustamos el paladar con el plato típico de la región: el lebranche.
Con el firme propósito de aprovechar esta travesía, hicimos escala en el Museo de la Leyenda, lugar en el que fuimos recibidos por su director, quien se valió de sus dones artísticos para explicarnos algunas de las historias que han quedado asentadas en el alma de esta localidad. Así compartimos con los frailes, la Sayona y hasta con Simón Bolívar.
El itinerario de este día continuó con un paseo por la población de Clarines, destino en el que pudimos conversar con la alcaldesa encargada y hasta con un cronista de la ciudad. Ya mañana les comentaré los pormenores de nuestra visita a la Finca el Guamito, lugar que sirvió como broche de oro a este press trip disfrutado de palmo a palmo.
Les dejo algunas fotos de nuestra travesía…



Saludos
Mariela Albornoz
Periodista CG